2222 (Libros y Literatura)


Esta es otra de esas novelas, o novela corta, mejor dicho (104 páginas), a las que uno llega por casualidad, como fue el caso de Ponzoña, tras buscar y descartar de entre las montañas de los superventas de todopoderosas editoriales que inundan redes, librerías y centros comerciales. Ahí, escondido entre la marabunta del universo de unos y ceros encontré esta historia ambientada en un mundo, concretamente en una España renombrada como Iberia, que ocurre dentro de unos doscientos años. Y aunque suponía que me iba a gustar, ha sido una gran sorpresa encontrarme con un argumento distópico tan sumamente flipante y que, por desgracia, es muy posible que sea un escenario que acaben viviendo nuestros descendientes o, según la caña que le demos al planeta, nosotros mismos.
La acción empieza de un modo que a cualquiera parecería brusco, teniendo en cuenta que estamos en medio de un funeral y que un sujeto hace preguntas fuera de lugar al padre de la fallecida: “Imagina un mundo mejor. ¿Qué añadirías? ¿Qué quitarías?”. Y sin embargo, esas preguntas van a ser claves para el plan que tiene en mente ese sujeto.
«Aunque el pueblo tenía acceso al conocimiento, no se culturizó. Todavía se oía el “creced y multiplicaos” cuando en realidad la Tierra pedía a gritos un racional “menguad y dividíos”».
En el año 2222 hay demasiada gente en el planeta, algunos androides y ginoides, y pocos recursos. Se han logrado muchos avances en el campo tecnológico, pero la riqueza está muy mal repartida y la pobreza es la tónica en la mayoría de la población. Zalt, el hombre que entierra a su hija, es un millonario viudo que va a invitar a varias personas a vivir en su enorme casa al estilo de como lo hacían nuestros antepasados. En realidad va a ser el hombre impertinente del funeral, un coronel, quien invite a esa gente, incluyéndose él mismo. (Al principio pensé que estábamos viendo el nacimiento de una secta como aquella famosa de los Davidianos que acabó en el Asedio de Waco y que aquí también se iba a montar un buen pollo, pero no, no van por ahí los tiros, aunque una buena sí se monta).
Por desgracia, no puedo contar más allá del argumento sin desvelar cosas importantes, pero es que, además, es mejor ir siguiendo la narración sin saber más de ella e ir descubriendo por uno mismo los giros que el autor (que hábilmente va a incluirse en la historia) va a ir dosificando con lógica aplastante aunque chocante al principio. Y es que todo va a ir sucediendo como realmente crees que sucedería en el mundo de fuera de estas páginas.
2222 está escrito a modo de un gran diario compuesto a su vez por la unión de cinco diarios escritos en primera persona por cinco protagonistas, divididos a su vez en capítulos de duración más o menos breve.
Hay mucho diálogo, poca descripción (si hago memoria, no consigo recordar si la casa fue descrita más allá de decir que tiene siete dormitorios, pero me la he imaginado sin problemas), también mucha agilidad, buen ritmo y un tono general fresco y directo. La trama engancha y en tan pocas páginas al autor le da de sobra para meter un montón de temas (ecología, amor, poliamor, ética, crítica a la humanidad como especie, religión, filosofía,…) y otro buen puñado de personajes sin que se haga en ningún momento pesado ni extraño y cuyo peso (tanto en la parte temática como en la de personajes) se encuentra muy bien repartido. (Además el libro viene con una cartulina con un índice de personajes).
Pero creo que la principal virtud de este libro es hacerte pensar. ¿Qué harías tú? Y una vez que has decidido, ha pasado el tiempo y has visto las consecuencias de esa decisión… ¿Te arrepientes de ella? ¿Qué harías para arreglarlo si es que crees que te equivocaste? ¿Cómo afrontas el presente resultante…?
2222 es un libro de ciencia ficción que, pese a su corta extensión, merece estar en las listas de grandes títulos del género. Es ciencia ficción sin grandes artificios ni naves espaciales, sin encuentros alienígenas o soles cercanos a su extinción. Es una ciencia ficción más local, creíble, sin tecnicismos ni teorías cuánticas o de universos paralelos. Es, en resumen, todo un gustazo que se lee con voracidad, con gula y con ganas de pillar más libros del autor cuando pasas la última página.

Texto original

Nueve semanas (Hefesto)



P.L. Salvador es un escritor sorprendente. Tiene la extraña cualidad de, al final de sus obras, llevarte a lugares que no esperabas tras la primera página, de contarte mucho en muy pocos capítulos y de hacerlo de una forma directa, divertida y difícilmente imitable. Sus novelas son de aquellas que, hasta que no pasan unos días después de terminarlas, no te das cuenta de todo lo que te han narrado. 

En este caso estamos ante una obra/experimento que juega con la idea de la subjetividad; rehúye del narrador omnisciente y también de la visión personal de un único orador. Se trata de una novela “compartida” por todos sus personajes que van escribiendo su versión en algún momento, pero no utilizando los subterfugios habituales de las líneas temporales, las cartas o los documentos personales; lo hacen directamente, pasándose, por unas circunstancias u otras, el texto y avanzando en él, sin volver al pasado si no es para puntualizar algún punto discordante. 

El impredecible argumento, que abarca las 9 semanas del título, es una pequeña reinvención de las comedias de enredo habituales. Todos los personajes, escritores o relacionados con el negocio editorial, son caracterizados en el arranque de la obra según su estereotipo; el crápula, la niña pija, el padre protector y de dudosa moral, el testigo bienintencionado en una posición difícil... pero a cada página, a cada relevo en la escritura, a cada vivencia, todos se van transformando o se van descubriendo tal y como realmente son, de una manera tan eficaz que el autor logra que el lector se involucre en la trama, que se enoje u odie a algunos de ellos y defienda a ultranza a otros. 

Es, por tanto, una obra muy difícil de clasificar. Lo que parece una comedia ligera llena de giros y sorpresas esconde tras de sí un fabuloso juego metaliterario que no pierde la ocasión de arremeter contra el mundo editorial (premios incluidos) y su rechazo al talento por sistema, además de contra los propios lectores que entran en el juego y lo sostienen con sus compras. Provoca con un machismo caricaturizado de parte de algún personaje aparentemente sin rumbo que, como un barco dañado busca un puerto al que amarrarse hasta que tiene que pagar la factura de sus actos. Expone también lo impredecible de la vida y el hecho de que casi nadie es lo que parece ni lo que cree ser, dando un hálito de esperanza a la posibilidad de cambiar y a la de alcanzar la redención. Y todo esto en apenas 120 páginas.

¿Realmente necesitas más motivos para descubrir a P.L. Salvador?



La prodigiosa fuga de Cesia (Inquilinas de Netherfield)




P.L. Salvador forma parte de ese grupo de autores que estoy casi segura de que no hubiese conocido de no ser por la existencia de este rincón en la blogosfera. Hay autores que tienen tanto markéting detrás que de un modo u otro acabas oyendo hablar de ellos (aunque no quieras o no te interesen, pero ese es otro tema), pero otros escritores llegan a tu ámbito lector por circunstancias concretas y especiales, y ahí se quedan para siempre.

¿Cómo os explico de qué va La prodigiosa fuga de Cesia? Porque cuanto menos sepáis, mucho mejor. Cesia es una psicóloga de cuarenta y cinco años a la que las cosas no le van bien. La crisis se ha llevado los pacientes de su clínica, está sola porque no le han quedado amigos tras su divorcio, apenas tiene recursos, sufrió un accidente que la dejó coja, no encuentra trabajo... su salida es la escritura, escribe de manera compulsiva, son varias las novelas (premiadas, pero no publicadas) que ha escrito en los últimos años. Y decide comenzar otra novela, una novela que le sirva como vía de escape, una novela en la que lo dé todo... absolutamente todo, aunque ella misma no conoce todavía el alcance de esa entrega.

Así nos introducimos en la novela que escribe Cesia y que da comienzo en 1960 con la prostituta Eva como (primigenia) protagonista. Esta primera parte, desgranada a capítulo por año sin saltarnos ni uno (cincuenta años en cincuenta capítulos cortos) nos va acercando hasta el 2010, año en que Cesia está escribiendo la novela. Y al mismo tiempo que nos acercamos en la ficción al presente real en el que vive Cesia, también nos encontramos capítulos ambientados en ese propio presente real en los que la ficción se cuela de la manera más insospechada. Y luego la historia continúa de manera lineal a partir de 2011, que constituye la segunda parte del libro. No puedo, ni quiero, ser más explícita, porque en esta historia la nula anticipación lo es todo.

Y es que si por algo destaca la obra de Salvador (al menos la publicada, la que conocemos sus lectores) es por la vuelta de tuerca con que suele implementar el giro metaliterario en sus historias, porque además en cada uno de sus libros lo hace de una manera diferente, con lo que en cierto modo esperas la metaliteratura pero nunca sabes de qué modo va a jugar con ella ni hasta qué punto va a ser importante en la historia. En La prodigiosa fuga de Cesia resulta imposible determinar esa importancia porque es literatura sobre literatura dentro de literatura en su máxima expresión, y el lector debe zambullirse en esa marabunta de engarces y eslabones sin saber lo que le espera ni atender a prevenciones que valgan. Perdería toda la gracia, la capacidad de sorpresa, el as bajo la manga.

¿Qué pinta Cesia realmente en todo esto? Pues la artífice (ficticia) de toda esta ingeniería argumental no es en absoluto el epicentro de la misma, porque en esta fuga hay muchos protagonistas que se van repartiendo palos, andanzas y supervivencias varias. Ahora, si me obligáis a apuntar con el dedo y elegir al estandarte de esta historia, sin duda señalo a Jairo, el hijo de la Eva prostituta y enfermera de película que vive enamorada del hombre que un día será su vástago: Jairo es el que supura y respira por cada una de estas páginas, el que rasca y aporrea el argumento en busca de algo que ni él mismo acierta a definir mientras reparte abrazos y colecciona errores de esos que se pagan con sangre, cicatrices y mala suerte.

De todos modos, ya digo que son muchos los personajes que viven sus vidas en estas páginas. Quizás por eso el autor no se resiste a incorporar ese listado de personajes que siempre gusta de añadir al comienzo de sus novelas, pero sinceramente es un listado que al menos yo no he consultado en toda la lectura porque estos personajes respiran individualidad y se definen por sí mismos y sus acciones en todo momento. Con ellos nos adentramos en el mundo de la drogadicción, la delincuencia, la prostitución, en el espectáculo de vidas truncadas por el azar más estúpido y de vidas confusas por elecciones estrelladas. La España de los años sesenta da paso a la Valencia de la democracia que disfruta de los desenfrenados y libres ochenta y se ahoga en unos noventa en los que pintan bastos y hay que reinventarse como sea. Recorremos a pie de calle el devenir durante décadas de la sociedad española a golpe de ilusiones y espejismos, jeringas y valiums, muerte y resurrección.

Y por medio de todo esto la literatura como vía de escape, como forma de expresión elemental y primitiva, como nutriente que condiciona la existencia del autor. Llega un punto en que los límites entre la realidad y la ficción se desdibujan no solo para Cesia, la autora de la novela, sino para los propios personajes que ella crea y que luchan por encontrar el sentido a su creación y a las cosas que les ocurren. Parece como si cada uno de ellos quisiera descubrir su auténtica realidad explorando límites que solo la ficción es capaz de dibujar pero de la que al mismo tiempo se ven capaces de escaparLa prodigiosa fuga de Cesia es un libro que se enrosca sobre sí mismo, que contiene vidas dentro de otras vidas y que expone a una autora que cuenta su propia historia dentro de otra historia hasta el punto de perderse en ella y encontrarse. Y mientras llegas a ese final que lo comprende todo, que es simplemente perfecto lo anticipes o no, ves el trabajo de muchos años y la genialidad de la diferencia y la valentía.

La prodigiosa fuga de Cesia es una obra notable, muy recomendable, diferente (como todo lo que escribe este autor) y con unos personajes potentes y sinceros sobre los que destacan, porque no puede ser de otra manera, Jairo Espínola por un lado, y Cesia por otro. Metaliteratura edificada con ladrillos que ajustan como un guante y realidades que se pierden en ficciones que resultan mucho más interesantes conforme van ganando terreno. Todo ello contado de ese modo que resulta fluido y sencillo en apariencia pero que sabes (imaginas) que esconde y necesita mucho trabajo para conseguir, precisamente, esa elocuencia. 

La sensación que me queda cada vez que cierro un libro de P.L. Salvador es la de que este autor tiene tanto por contar como vidas quizás ha vivido, y que hace gala de una forma de abordar su obra tan personal, artesana y auténtica que resulta imposible anticipar cómo será su próxima novela. Si tras leer Nueve semanas (Justas-justitas) o 2222 alguien tuviese la tentación de encorsetar su estilo narrativo dentro de unos parámetros determinados, comprobaría que con La prodigiosa fuga de Cesia el propio autor le da una patada en el culo a esa idea. Igual que hay autores de los que sabes siempre qué esperar, hay otros que enarbolan la bandera de lo incógnito y que te sorprenden por su forma de forjar personajes y esculpir historias. No tengo ni idea de qué esperar del próximo libro de Salvador, y eso es algo que me encanta.




La prodigiosa fuga de Cesia (Diego Medrano)



Firma sus libros con las iniciales de sus apellidos en mayúsculas —PL— y el nombre —Salvador—. Las obras son raras y saltan en las bateas digitales, blogs especializados y muy literarios, como si fueran otra Cuesta de Moyano: 2222, El séptimo sentido, Nadando contracorriente, De lobos, (divergentes), Nueve semanas (justas-justitas), etc.

Tiene algo del estilo seco americano (Steinbeck, Dos Passos) trufado del vanguardismo francés rupturista (Oulipo, Perec) y con una veta drogota o porno llevada sin excesos (Bukowski, Miller, Fante). PL Salvador es maestro joyero, vive en Calpe cerca del mar y, en lugar de hacer vida literaria y artes varias del enredo, se ha limitado a ver pasar por su pequeño taller a media cultura española: Constantino Bértolo, Gopegui, Pérez-Reverte, etc. Su última novela es un gran friso familiar, en el fuego drástico de lo literario, donde la supervivencia vital es visor, guía y va abriendo camino —como en San Juan de la Cruz— entre la espesura gruesa e impredecible: La prodigiosa fuga de Cesia (Última Línea).

Putas vocacionales o por accidente, desintoxicaciones familiares, pérdidas amorosas, la alucinación o presencia física de sus propios personajes para el creador, rayas y Pink Floyd, paz y eternidades en Chopin, porros y duelos y quebrantos, seres con ojos de tiburón en la lucha por la vida, mujeres de faz distendida y cejas enarcadas, las sonrisas picantes, los desórdenes psicológicos o psicotrópicos, arrebatos de soledad, pánicos de burdel, los años pasados entre jeringuillas con el deseo rojo pintado en los labios.

Salvador es un agrícola, un labrador del alma humana, y labora en lo pequeño, como en las joyas, que va haciéndose grande a medida que añadimos metralla, amonal y más terruño cultivado con mucho sudor a las horas de sol. Cesia escribe una novela, pero la saga de Eva, sus vicisitudes y amoríos, su mundana felicidad maquillada de heroína, mono a base de onzas de hachís, mucho valium en lugar de jeringuillas, esas desintoxicaciones donde uno se peina el pelo con los dedos, nos entusiasma, provoca, incendia la página y lleva al milagro.

PL Salvador escruta en su narrativa supervivencia, modos de salir adelante, separa lo urgente de lo importante, muchos de sus libros son reflexiones sobre el amor y la familia, los verdaderos lazos que pueden o no ser los mayores tóxicos. La prodigiosa fuga de Cesia, como superación de un apestoso mundo yonqui, es fantástica, pero también su análisis de la sociedad de bienestar desde los años sesenta —los capítulos van fechados— a la actualidad. El progreso es querer cosas —una casa o hachís todavía en huevo— pero el mensaje —lo dice en alguna parte— es que drogas y rebeldía no tienen por qué andar juntas.

Románticos de papelinas, caballo, en los tiempos locos de los pantalones de pinzas, camisas amplias y botas camperas, con varios flashes aproximativos a la actualidad, colocazos zombis, en un país donde la aguja caliente —con chorrito de limón encima— llevó al peor holocausto conocido. En mitad de la negritud ese actimel rotundo de la lucha por los sueños porque: “La mayor parte de la sociedad es ignorante, necia, cobarde, y no conviene despertar su ira”. La lucha, de veras, contra todas las inercias sociales, sonajeros o promesas en rebaño o grey, mascaradas para el yo y su evolución.

Salvador labra muy bien las orbes individuales, personalidad y no representación, el personaje sin otros alrededor y con ellos en viacrucis, para luego rematar el friso social y epocal: como hacer una de sus joyas, de menos a más, donde no se escatima el valor/peso de las piedras. Triángulos amorosos, parejas de tres en mutuo acuerdo, el rostro del escándalo sexual y vecinal, pero también algo más decisivo, amores alimentados de voluntad y, en la misma medida, de una cotidianidad sanadora y espiritual que, sí, siguiendo con lo anterior, nos aparta de las cosas e ilumina.

Esnifar heroína un tiempo, música de Sting o Roxanne, para comprender que la libertad mayúscula siempre está fuera del calabozo coyuntural y la faca fría en las costillas. Seis rayitas, como desayuno, hasta que se empieza a conseguir aquello que todos los románticos e impresionistas lograron: deshacer la realidad para ser quien llevamos dentro. Micromundo marginal o social, chinas de droga y melenas, anchas camisas floreadas, amor libre, pero también mujeres bravas con ojos de gatas y labios muy líquidos, en último término, ajenas a la conmiseración.

La prodigiosa fuga de Cesia, entre harina con y sin cortar, chocolate barato, chinas que uno mismo lía, tiene flashes de lo más insólito, como postales dentro del desastre cómicas y sin un gramo de grasa: la postura del Ejército Español en Marruecos o el Sáhara, soldados del Tercer Tercio, por ejemplo. Salvador escribe con todo el cuerpo —como Unamuno— y huye de algo que ha visto mucho: la mirada bovina de los hombres alrededor, vacas en el establo de las barras de los bares, sombras con miedo a su expresión y las consecuencias que de ella sacamos, sí, para todos los demás o para nuestro presente más inmediato.
Su microestudio de la muerte, de las muertes cotidianas, lleva al gran friso de la vida sin bridas ni dogal, el de la supervivencia conquistada, como ocurre en sus mejores libros, donde el Ideal —con mayúsculas— nace, no de la florida ocurrencia, sino de haber pasado el mismo una y otra vez por el barro, donde la protección no existe y la necesidad anda siempre por las calles mojadas con los ojos abiertos a las cuatro de la madrugada.

Melancolía, historia, mujeres con ojos de lince y oídos de lechuza, meretrices de saldo y esquina, ninfas que dicen para sí estar más cuerdas que una araña, el narrador es mirada larga y profunda, gracias a Cesia Fornes, a la que posiblemente le falte un tornillo. El desacuerdo con uno mismo —a título de mensaje— jamás debe paralizarnos. El triángulo (reglas, leyes, ideales) no puede estar mejor urdido: “Las personas necesitamos reglas, y construir un ideal con ellas. Sabemos que dicho ideal no suele cumplirse, lo tenemos asumido, pero nos desequilibra que alguien se salte las reglas y no haya reacción. Es como si nos violasen a la hora punta en pleno centro y nadie quisiera enterarse. Entonces aparece la bestia que llevamos dentro”.

La poética de Salvador lucha contra las leyes imperfectas elaboradas a la perfección para una sociedad injusta donde los de arriba siempre salen ganando. Por eso, señores, es un clásico y un romántico, aunque en ocasiones eche mucho humo por la boca como sus malvados personajes, tiernos con las rosquillas del desayuno y la sonrisa rota. Su conquista es la de una vida normal, digna y radiante, siempre con menos cosas, a veces con demasiados porros, ajena a las voces neutras de ritmo monótono que no conocen la ducha o muda de piel de las más fervorosas espontaneidades.










La prodigiosa fuga de Cesia (Luis Arias Argüelles-Meres)



Orfebrería narrativa en cuanto al manejo que el autor hace del marco temporal en el que se desarrolla la acción. Todas las historias que aquí se cuentan y se entrecruzan arrancan en 1960 y concluyen entre 2010 y 2011. La obra tiene dos partes que Pl Salvador estructura magistralmente.

Cesia es una psicóloga que sufre las consecuencias de esa gran recesión, o gran estafa, que nos tocó padecer a partir de 2008 y que, por mucho que se quiera negar, estamos aún lejos de superar. Sus trabajos y sus días dejaron de ser lo que eran y decide escribir una novela, algo que difícilmente aliviará su economía, pero que la atrapa de lleno no sólo por meter en vena las vicisitudes de los personajes que van desfilando por su historia, sino también porque, en un momento dado, la propia Cesia entra de lleno en su propia invención, se relaciona con los personajes, y ellos con la autora, hasta el extremo de que dialogan con ella, se le rebelan y le hacen reproches. En este sentido, puede considerarse que hay un cierto parecido con una de las grandes novelas de Unamuno, con “Niebla”, con aquella “nivola” unamuniana en el que el personaje Augusto Pérez se le aparecía en sueños al autor y se le quejaba por el trágico destino que le había dado. No es baladí esta coincidencia. De hecho, Julián Marías, en su libro sobre Unamuno, advirtió que don Miguel no tuvo seguidores en su manera de novelar, en la arquitectura de sus “nivolas” donde no había paisaje, donde el hondón de los pesares y de los sueños de los personajes ocupaba la trama.

Orfandades, bajos fondos, traiciones, ausencias. Y, sin embargo, el poso que nos deja la lectura de esta novela no es la sordidez de esos ambientes, sino que, antes bien, hay heroísmo, afán de superación, batallas ganadas a las injusticias, recuerdos que vencen a las heridas que deja la muerte, ausencias que también son presencias.

Drogas, prostitución, síndromes de abstinencia, endiosamientos, realidades que tardan en ser conocidas por los personajes y que, no obstante, asumen con valentía y rescatan lo mejor de aquellas personas que han perdido, como es el caso de Jairo.

Nos encontramos no sólo con un manejo de las técnicas narrativas realmente admirable, sino que además PL Salvador consigue que, aun tratándose de una novela más extensa de lo que viene siendo habitual, nos resistamos a abandonar la lectura, y ello no obedece a que la trama sea más o menos trepidante, sino a la orfebrería del narrador que logra que lleguemos a lo más lírico de sus personajes sin dramatismos exagerados, sin necesidad de almibarar con finales felices.

Cesia se fuga de su mundo, la crisis la empuja hacia otros horizontes y nos muestra no sólo las vidas y vicisitudes de sus personajes, sino también una realidad social magníficamente plasmada, sin que ello suponga —y aquí está otro de los muchos méritos de esta novela— incurrir en un realismo romo. También hay fantasía, también la realidad es deformada para que Cesia tenga su protagonismo al principio y al final de la trama.

“La Fuga de Cesia” es una excelente novela, innovadora técnicamente y, al mismo tiempo, ofrece unas historias magníficamente contadas que podrían haber sido tomadas del “natural”. Cesia, como narradora omnisciente y, a la vez, como personaje, no sólo inventa la trama, también sabe inventarse y reinventarse a sí misma, con notable éxito narrativo.





La prodigiosa fuga de Cesia (Cada vez que te leo)



Muchas veces lo he dicho, y lo vuelvo a repetir: la metaliteratura es un género/recurso que da mucho juego y que muchos autores utilizan para crear fantásticas historias. Pues bien, a PL Salvador le gusta jugar con ella y no lo hace mal, pero que nada mal. ¿El resultado? Pues el que ahora y aquí mismo os traigo, además de otras novelas como Nueve semanas (justas- justitas).

¿Sabéis? Creo que la sinopsis dice lo justo para que os hagáis una idea de qué va la novela, así que voy a desviarme un poco de la tangente y voy a ir directa a lo realmente interesante:

1. Cesia, ¿la protagonista? Sé que parece extraño, pero deciros que Cesia aparecerá en contadas ocasiones, y aunque sin ella no habría novela, su papel, crucial, es mínimo. Y entonces, ¿quiénes son los verdaderos protagonistas? Pues los personajes que Cesia creará al comenzar a escribir su nueva novela, en especial Jairo, Eva y Wanda, entre muchos otros.

2. Metaliteratura. Como os decía al principio, esta novela rezuma metaliteratura por doquier. Al igual que La historia interminable o La guía del autoestopista galáctico, se trata de una novela que contiene a su vez otra novela. Y aquí también pasa algo extraño, y es que el mundo creado por Cesia nos presenta una realidad más creíble que la propia existencia de Cesia, en la que poco a poco, irán ocurriendo hechos algo extraños, rozando de esta forma el realismo mágico. Así pues, tenemos dos mundos (el real y el ficticio), cuyas fronteras se irán desdibujando y entrelazando.

He de decir, y a mí me ha pasado, que mientras lees la novela de Cesia, ésta tiene tanto peso que llegas a olvidarte de que es una novela dentro de otra hasta que de repente aparece de nuevo Cesia. Choca un poco ver que realmente la acción y los personajes potentes están en la novela ficticia creada por Cesia. 

3. Binomio Escritor/Personaje. Entre sus páginas nos vamos a encontrar interesantes reflexiones que hacen referencia al proceso que experimenta un escritor mientras está escribiendo y crea a los personajes. En este caso, Salvador nos lleva hasta el extremo, porque veremos como Cesia se relaciona e interactúa con sus propios personajes, que parece ser han cobrado vida. ¿O sólo está en la imaginación de Cesia y se está volviendo loca?

"Cesia se estira en su asiento. Le disgusta el rumbo que ha tomado la historia. Y no puede hacer nada, pues los personajes se han hecho con el control. Ante sus ojos surgen giros inesperados, escribe cosas que ni siquiera ha pensado, se ha convertido en una máquina de escribir orgánica."

4. La novela de Cesia. Está bien, ya sabemos de qué va la novela que ha escrito Salvador. Pero ¿y la novela que escribe Cesia?  Sólo os daré una par de pinceladas:

La acción tiene lugar en varios puntos de España y discurre a lo largo de 51 años (desde 1960 hasta 2011). Su protagonista principal es Jairo, pero tendrán un importante papel las mujeres que formarán parte de su vida. Unos protagonistas caracterizados por su fortaleza, que se perderán y se encontrarán en varios momentos de sus vidas, marcados por las drogas, el mundo de la prostitución y el crimen. Personajes que luchan por ser mejores y que intentan rectificar sus propios errores. Algunas veces lo conseguirán, y otras no.

Y como siempre, la pluma del autor es directa, sencilla y sin tapujos, a veces vulgar y otras, lírica, de acorde con la ambientación y la historia. Una novela que, a pesar de su extensión, se lee de forma rápida y fácil. A destacar su último párrafo, que me ha parecido precioso.

Resumiendo, La prodigiosa fuga de Cesia es una novela donde la metaliteratura cobra su máxima expresión, donde dos mundos/realidades llegarán a coexistir llevando a sus protagonistas, reales y ficticios) por derroteros desconocidos.





La prodigiosa fuga de Cesia (Entre lectores y libros)



Conocí la pluma de PL Salvador por casualidad, gracias a un sorteo. Resulté ganadora de un ejemplar en papel de su libro 2222 y me sorprendió lo mucho que me gustó la pluma del autor. Así que cuando me dijo que sacaba nueva novela supe que tenía que leerla. Y lo primero que me llamó la atención cuando la tuve en mis manos fue su extensión, ya que no esperaba una obra de más de 400 páginas. Lo que no debería haberme sorprendido es el resultado de la lectura. Sabía que iba a gustarme, pero os aseguro que no esperaba que fuese a engancharme de esa manera, ni que un personaje me atrapase de la manera en la que lo ha hecho Jairo.

Cuando llega la crisis económica, la psicóloga Cesia Fornes pierde a la mayor parte de sus pacientes. Eso le permitirá dedicar tiempo a la escritura, y se embarcará en la creación de una nueva obra. La escritora se implicará tanto con su creación que esta la termina absorbiendo entre sus páginas.

La prodigiosa fuga de Cesia es una novela de ficción contemporánea que no sé muy bien en qué género englobar, ya que tiene un poquito de todo. La edición es en papel, está encuadernada en tapa blanda con solapas, el tamaño de la letra es cómodo, tiene una extensión de 464 páginas y está ambientada en la ciudad de Valencia aunque salen otras localizaciones. Está narrada en tercera persona. Me ha gustado mucho la portada, y queda muy bien el que tanto la contraportada como las solapas interiores estén integradas en la misma foto.

La novela está dividida en 2 partes claramente diferenciadas, siendo la primera la más extensa. Comenzaremos en el año 2010 donde conoceremos a Cesia, para posteriormente meternos de lleno en la novela que ella escribe. La narración de esta obra comienza en 1960 y nos llevará hasta el año 2010. Cada capítulo será un año, y en ocasiones regresaremos a la época de Cesia.

En esta primera parte conoceremos a Eva, una mujer con una vida complicada que estudia para ser enfermera, y capítulo a capítulo seremos testigos de su vida, de la de su hijo Jairo y de lo que les depara el destino. La segunda parte transcurre en el año 2011 y seguimos siendo fieles lectores de la obra de Cesia.

La novela me ha sorprendido gratamente. Tenía esperanza en que me gustase después de haber leído otro de los libros del autor, pero no esperaba que me enganchase tanto. Los personajes son geniales y el punto fuerte de esta novela. PL Salvador nos ofrece un variado elenco de personajes carismáticos, reales y cercanos que toman decisiones y viven en consecuencia a ellas. No puedes evitar encariñarte con la mayoría de ellos. Son muy humanos y sus caminos no siempre van en línea recta.

Aunque La prodigiosa fuga de Cesia tiene 464 páginas, la lectura no se hace pesada en ningún momento, al contrario. Es una de esas novelas con la que no puedes evitar caer en la tentación de leer un capítulo más, y el que la mayoría sean muy cortitos no ayuda a resistirse a la tentación de continuar. La pluma de PL Salvador es muy directa y te envuelve sin apenas darte cuenta. 

El autor tiene la habilidad de describir personajes y situaciones cuando el lector necesita de esa información, pero a la vez va al grano cuando la trama pide que sea directo. Esto hace que la lectura sea ágil, y fácil pero sin que sientas que te estás perdiendo nada. Los giros en la trama hacen imposible el aburrimiento ya que cuando parece que tienes ya encarrilada la lectura ocurre algo que lleva por otro lado. El final me ha gustado mucho y me ha sorprendido a medias. Varias de las situaciones que Salvador nos narra hacía que lo intuyese, pero algunos de los giros me descolocaron. 

Me gustaría contaros algunas de las cosas que más me han gustado de esta obra, pero mucho me temo que no puedo explicaros más porque si no ya no tendría gracia leer la novela. Pero son muchas las cosas que me dejo en el tintero. Lo más que puedo deciros es que veréis a varias personas tomar decisiones, más o menos acertadas, que condicionarán sus vidas ya marcadas muchas veces por su entorno. Tendremos segundas oportunidades, varias historias de amor y rencores, envidias y traiciones. 

La prodigiosa fuga de Cesia es una novela muy completa, que te engancha totalmente y te deja pensando en ella cuando cierras el libro. Me ha gustado mucho y creo que va a ser una de esas historias que voy a tardar en olvidar. Os animo a que le deis una oportunidad a esta novela o a cualquier otra obra del autor. 



La prodigiosa fuga de Cesia (Ni un día sin libro)





Hace algo más de dos años, la lectura de Nueve Semanas nos abría las puertas de la obra de P.L. Salvador. Esos primeros destellos, los que uno descubre con una primera obra (no necesariamente ópera prima, sino entendiéndola como primera experiencia lector-escritor), no tienen precio. Después llegó 2222, libro que marcó nuestro año (2017) y que nos confirmó que la propuesta del autor alicantino se abría camino de manera contundente con la fuerza imparable que proporciona el talento. La noticia de la publicación de su nueva novela, La prodigiosa fuga de Cesia, volvía a encender las alarmas de nuestro blog. Las lecturas en curso se interrumpieron e iniciamos un nuevo viaje —el tercero— con P.L. Salvador.

Como en la ocasión anterior, el cuerpo me pide contaros mi experiencia en siete actos:

Uno. La literatura como salvación. Nos encontramos en la España actual. La psicóloga Cesia Fornes está sufriendo los terribles efectos de la crisis. Ya no tiene apenas pacientes y su vida en general se desmorona. La salvación la encuentra escribiendo. Así, comienza a escribir una novela que le cambiará la vida, que se convertirá en su vida.

Dos. El protagonista. El protagonista de su novela es Jairo. Somos testigos de su vida desde su nacimiento, año a año. Desde 1960 hasta la actualidad (2010). Cada capítulo es un año donde vemos la evolución de su vida de cómo las mujeres que le rodean le modelan y configuran como ser humano: Eva, Carla, Lula, Wanda, Nina… Todas son parte de su vida, aparecen y desaparecen cuando la novela lo exige. Porque, amigos, esto es una novela. Ficción dentro de la novela real.

Tres. La protagonista. ¿Qué pasaría si fuera posible abrir una puerta que nos permitiera entrar en las historias que leemos? La propuesta ya es por sí misma maravillosa, como Bastian en la historia interminable. Convertirte en el héroe de la novela que lees. Pero, ¿Y si eres tú el que está escribiendo la novela? ¿Y si son los personajes de la novela los que, una vez fuera de la historia que tú escribes, vienen a verte? Eso es justo lo que le ocurre a Cesia.

Cuatro. Una historia a dos velocidades. La prodigiosa fuga de Cesia tiene dos partes que se mueven a velocidades muy diferentes:
En la primera parte, el desarrollo de la historia —un capítulo por año, breve, más las historias “reales” de Cesia— nos ofrece una panorámica general de la narración. No hay detalles, prima el frenetismo y la riqueza de la trama, compleja y multifacética. Los personajes entran y salen. Son el reflejo fiel de la situación vital de Cesia. Todos los personajes son Cesia. En contraste, la segunda parte detiene el ritmo frenético para vivir día a día el final del relato del libro escrito por Cesia. Con Cesia como protagonista. No solo estamos hablando de ritmo literario (que también) sino de estilo y de exploración en el perfil de personajes. La velocidad afecta al contenido, más reposado, más psicológico, más intimista. Si te gusta la fotografía, la analogía inmediata es la del objetivo que utiliza Salvador en cada una de las partes: en la primera escribe con un gran angular, mientras que en la segunda ha decidido empuñar un objetivo con un potente zoom.

Cinco. ¿Somos lo que creamos? ¿O creamos lo que somos? La novela nos lleva a plantearnos estas cuestiones. Nuestra capacidad de decidir nos configura como seres vivos y nos construye día a día como seres humanos. En nuestros actos y en nuestras creaciones. Somos lo que hacemos. El cineasta, el escritor, el pintor, el músico. Todos dejan trozos de su alma en sus creaciones. Como Cesia en sus personajes. Como Salvador en Cesia (y en los personajes de Cesia).

Seis. La obra más personal de P.L. Salvador. Aunque no lo parezca, al tratarse de lo más parecido a una novela de género. El gran mérito del autor es que en un formato más o menos convencional (a priori menos original que sus dos obras precedentes) logra una de las novelas más personales que he leído en los últimos tiempos. Es difícil pensar que el largo periplo vital de Jairo, con sus ascensos y caídas, con su capacidad para levantarse, no son en realidad un trozo del escritor, que utiliza a Cesia como mecanismo de distancia que le he permitido escribir sobre sí mismo. Quién sabe si esta simpe conjetura es también pura ficción.

Siete: Nueva editorial. De Pez de Plata a Última línea. P.L. Salvador evoluciona y parece sentirse más libre (si cabe) en esta nueva aventura editorial. Creo sinceramente que al autor alicantino le esperan retos mayores. Estos pasos editoriales parecen, desde la distancia, pasos firmes – y seguros – que van irremediablemente encaminados hacia algo grande. Esperamos ser (seguir siendo) testigos de ello y de seguir disfrutando de autores que como Salvador, hacen del talento y esfuerzo su principal (y único) motor creativo. Estaremos muy atentos, porque si llegar es un privilegio, ser testigo de ello no lo es menos.




La prodigiosa fuga de Cesia (Ciudad Real Digital)


PL Salvador, colaborador nuestro desde hace años, acaba de publicar ‘La prodigiosa fuga de Cesia’, novela que nos adentra en la vida de una psicóloga que —en 2010— sufre la crisis. Cesia, angustiada por la falta de trabajo, se pierde en su literatura para olvidarse de un mundo que se ha olvidado de ella.

La historia arranca en 1960, en el momento en que a Jairo —cuatro añitos— le extirpan las amígdalas. «Como no recuerda nada anterior a esa fecha, deduce que hasta entonces fue un ser sin consciencia. Se podría decir que su madre fue el dolor; y su padre, el miedo. Una imagen se destaca con nitidez: un sillón alto y blanco, de hospital. Todavía siente los implacables brazos del médico que le encajó en él, su impiedad, y el gélido hierro del trono. En aquel momento aprendió a sufrir».

La novela nos mete en la Valencia de los sesenta, de los setenta, Jairo va creciendo a la sombra de una madre que le tiene fascinado. «En esos días, siendo él tan pequeño, la relación afectiva se percibía descompensada a favor de ella, que viviendo el mejor momento de su particular esplendor, tenía embobado a ese proyecto de hombre que aún tardaría una eternidad en estar a su altura. Por eso todo lo que Eva hacía estaba bien, todo lo que decía tenía sentido, su actitud era siempre y en todo lugar ecuánime. Toda ella le parecía hasta tal punto magnífica. Y sus hipotéticas faltas eran para él virtudes. En definitiva, Jairo vivía enamorado de su madre y ella del hombre que un día sería».

La primera parte de esta inclasificable obra se estructura por años, y nos lleva hasta el 2010. Cincuenta años en cincuenta capítulos. La historia contiene personajes de todo tipo, y giros que sorprenden hasta a la propia escritora, pues no hay que olvidar que es Cesia quien escribe la historia que da vida a Eva (la enfermera de película) y a Jairo (el hombre de los abrazos).

Como pensamos que ya hemos contado bastante, terminaremos esta presentación mencionando a los personajes más relevantes. Por un lado tenemos a Max (el hombre admisible) y a Santiago (el militar integérrimo). Por el otro, a Carla (la mujer de la párvula sonrisa), a Lula (la madrastra de la cálida mirada) y a Wanda (la megaestrella quejillosa). Sin olvidar al Miguelo (el atracador enigmático) y a Nina (la enfermera vocacional).

‘La prodigiosa fuga de Cesia’ es, sin duda, un excelente ejemplo de carpintería narrativa, pero, además, nos ha hecho pensar en una novela concebida para que el lector también se fugue.




         


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