POÉTICA PLATEADA




1
Estoy leyendo Después de Rita. Otra vez. Recuerdo la primera vez que la leí. Fue durante el desayuno. Al final de la tercera página, levanté la cabeza. «Este tío escribe como yo o yo escribo como él o escribimos los dos igual». Eso dije.
No me gustan las etiquetas. Y sin embargo pondría más. El lector tiene derecho a saber lo que adquiere. La etiqueta temática ya nos dice algo. Novela rosa, social. La etiqueta lingüística apenas se usa. Novela experimental, esteticista.
Compongamos una filigrana plateada con la opinión de la crítica sobre Nueve semanas (justas-justitas):
Destila ruptura.
Osadía creativa.
Original propuesta.
Totalmente diferente.
Experimento narrativo.
Secuencias como dardos.
Una suerte de anti-novela.
Una novela fuera de la ley.
Propuesta artística de riesgo.
Divertida reinvención del género.
Una novela absolutamente inesperada.
Literatura entendida como juego continuo.
Se podría pensar que con esto ya está todo dicho. Pero lo cierto es que nadie ha profundizado en la poética de 9semanas & DdRita. La ambigua etiqueta lingüística no nos sirve. Y como presiento que nadie va a hacerlo, lo haré yo.
(No voy a recabar información sobre DdRita. Pues considero que la filigrana plateada también la define. Para los curiosos: Veloy la terminó en julio de 2013; yo, en septiembre de 2012. Pez de Plata publicó DdRita en 2013 y 9semanas en 2016).
En estas dos novelas, la prosa es prosa a golpe de pensamiento (sin aditivos, sin adornos, seca como la vida abierta). Las frases encierran múltiples frases. Son frases ampliables. Desarrollables.
Se trata de una poética que se debe interpretar. El lector, si lee bien, se descubrirá interpretando a todos los personajes. El lector también debe rellenar los huecos. La lectura ha de ser, pues, reposada.
La lectura de un lector-actor.
Consideraba necesario escribir esta introducción. La próxima semana empezaré a poner ejemplos, a dar explicaciones. La he llamado poética plateada en honor a Pez de Plata, la editorial-madre que nos ha permitido ver la luz.
El análisis será semanal y desarrollará los siguientes temas:
Las descripciones plateadas.
El párrafo con ratificación aparte.
La indispensable pausa del punto-seguido.
La eficacia de las exclamaciones inesperadas.
La ironía de los paréntesis y las filigranas plateadas.
La fuerza de los pensamientos puros: «escribir a golpes».
La trascendencia de las palabras compuestas y de los dos puntos.
La precisión de los sufijos diminutivos, aumentativos y despectivos.
(Sí, eso de arriba es otra filigrana plateada ascendente; también las hay descendentes, regulares e irregulares).

2
Como la poética plateada es concisa, sus descripciones humanas se resuelven en un párrafo. El lector puede (y debe) ampliar el retrato. Se convierte así en lector-escritor. Es lo que tiene esta literatura plateada: te invita, te provoca, te inspira.
«Sesenta años. Pelo platino. Un tatuaje en el brazo. Dedicado a alguien llamado Antonio. Voz de Ducados. Tetas fellinianas. Inmensas en su generoso escote. Ésa es Purificación».
«En su lugar, una presentadora. Una presentadora que me es familiar. Rubios rizos lacados, cara de triángulo equilátero. Pecas pintadas con rotulador. Sonrisa de piruleta de fresa».
«Dedé tiene los ojos negros. Muy negros. Supernegros. ¡Negrísimos! No se maquilla. En absoluto. Su rostro es ovalado, flexible, convincente. Por lo general sonríe con levedad. También evoluciona por la casa con levedad. Y me contempla con levedad (y eso me excita [de forma leve]). Dedé es la delicadeza hecha mujer, el ciclón templado, mi primavera particular».
Tres descripciones. Las dos primeras de DdRita; la tercera, de 9semanas. Frases cortas. Contundentes. Sugestivas. En estas dos novelas hay ironía, pero se trata de una ironía emotiva, realista, delicada. Contradictoria y amarga como la vida misma.
A veces, los párrafos (sean descripciones o no) cuentan con su ratificación aparte. La llamo «ratificación aparte» porque siempre va después de un punto y aparte. La ratificación es corta, nunca supera la línea.
«Paso las tardes y las noches en el sofá. Recostado sobre un cojín. Bebo un par de cervezas bien frías. Dos o tres cervezas, sólo a veces cuatro. Casi nunca cinco. Apenas como nada, estoy delgado. De un modo casi enfermizo.
Araña pálida».
«Dos rosas. Blancas. Todavía sin abrir. Capullitos (con perdón). Tan delicadas… Una para la madre y otra para la hija (depositadas con suavidad junto al plato correspondiente). Y ahora es a Nené a quien se le cae la baba. Vale, a Dedé también (aunque menos). Apúntate un tanto, colega. ¿Y qué hace Kladd? Ah, amigo, no te esperabas esto, ¿eh? Sí, disimula, disimula…
¡Toma!».
Compruebo durante este estudio que DdRita contiene más párrafos con ratificación aparte, mientras que en 9semanas abundan más los párrafos con ratificación seguida. Novelas mellizas pero nunca gemelas.
Las frases cortas de las descripciones plateadas y las ratificaciones marcan pausas. El lector que se las come, se está comiendo la esencia de esta literatura. La expresión «Araña pálida» no solo refuerza su párrafo sino que también detiene la lectura.
La insistencia en la negrura de esos ojos no es redundancia sino amor. Cuando el lector-actor recita: «Dedé tiene los ojos negros», está interpretando el papel de un enamorado que, al pensar en su amada, se pierde en sus ojos: «Muy negros. Supernegros». El enamorado está abismado, los ojos de Dedé llenan la pantalla de su mente. Finalmente despierta: «¡Negrísimos!».

3
En la poética plateada abunda el punto y seguido. Este punto es pausa. Es ritmo. Este punto es armónico. Y muy holista: el lector recibe cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen. Entre punto y punto, un mundo.
«Por un instante. Sólo un instante. Por un instante se hace presente. Deja de ser espectro. Y es real. Mi padre. Un instante. Real».
«Un bosque de castaños. Estoy casi segura de que son castaños. Parece desierto. Pero no. En un rincón de la foto. Bajo un castaño. Se puede ver una bufanda blanca».
«Estoy en Jávea. Sí, he dormido en casa de Nené. Aunque no con ella. Se nos hizo tarde y me ofreció una habitación. Toda una dama. Culito. Peritas. Ojitos. Negritos. Pelito cortito. Y zapatitos planos. Una Dedé madurita. Afrutada: huele a fruta madura. Me pregunto a qué sabrá. En efecto, mi ordenador siempre viene conmigo».
Los dos primeros fragmentos pertenecen a DdRita; el tercero, a 9semanas. Podría hacer un experimento. Podría coger uno de estos párrafos y reescribirlo. Desplatearlo. Vulgarizarlo. Lo haré con el mío.
«Estoy en Jávea, pues he dormido en casa de Nené, aunque no con ella, se nos hizo tarde y me ofreció una habitación. Toda una dama, con su culito, sus peritas, sus ojitos negritos y su pelito cortito. También usa zapatitos planos. Una Dedé madurita y afrutada, huele a fruta madura, y me pregunto a qué sabrá. En efecto, mi ordenador siempre viene conmigo».
Podría desplatearlo aún más, quitarle los diminutivos y la ironía. ¡Hagámoslo!
«Estoy en Jávea, pues he dormido en casa de Nené, se nos hizo tarde y me ofreció la habitación de invitados. Es delgada aunque con formas generosas allí donde una mujer ha de tenerlas, una Dedé madura, ojos negros, pelo corto, zapatos planos. En efecto, mi ordenador siempre viene conmigo».
Si ahora le añadiera paja.
Si triplicase su tamaño añadiéndole paja.
Si lo hiciera, estaríamos ante un texto convencional.
No lo haré. No soy capaz. La paja. Ay, la paja… Me asusta. Me aterra. Qué miedo… Olvidémonos de ella. La paja, al pajar. Pasemos al siguiente punto: «La eficacia de las exclamaciones inesperadas».
«Una mañana me llama el Jefe de Contabilidad. Un tipo que uno olvida en el mismo instante ―¡ahora!― en que lo ve».
«Eso sí, en la calle suda. Y no poco. A menudo tiene que cambiarse la camisa. ¡Incluso la corbata!».
«Sospecha algo, lo presiento, y también (¡presiento!) que ella está adivinando que yo intuyo sus recelos».
«Se vuelca en mí, se vacía, vomita de manera sistemática, matemática, ¡escrupulosa! el contenido mental que me corresponde».
Estas exclamaciones inesperadas despiertan al lector, llaman su atención, le convierten en un lector-actor. ¡Interpreta! Eso exigen. Exclamaciones, puntos, interpretación. Y un lector-actor marcando los puntos, alzando su voz mental cuando el texto se lo pide, indignándose, enamorándose, reflexionando, interpretando todos los papeles de la novela-guion, un lector-actor que a veces se sorprende leyendo en voz alta, que a veces se sorprende en otra piel, en otro mundo, viviendo otra vida, reescribiendo la obra, haciéndola suya, descubriendo que ya no hay marcha atrás, que ya no le vale ser lector, un simple lector, que ahora (¡de aquí en adelante!) necesitará, querrá ser un lector-actor-escritor.

4
Decía en el segundo capítulo que DdRita contiene más párrafos con ratificación aparte y digo en este (cuarto) que 9semanas contiene más paréntesis. Lo repito: novelas mellizas pero nunca gemelas.
«Organizamos nuestra vida en torno a este sueño. Lo cancelamos todo por un casting, eso por supuesto. Y no nos importa participar en proyectos alternativos. (Sin cobrar.) Ni en obras de teatro infantil. (Cobrando.)».
«Metió su tanga entre el colchón y el canapé, manchó el almohadón con carmín (un poquito [sólo un poquito]) y dejó un preservativo (nuevo [especial {con protuberancias}]) debajo de la cama (escondidito tras una pata)».
Los paréntesis encierran ironía y marcan una pausa. Se podría decir que son comas con carácter. El lector se puede comer una coma, pero un paréntesis impone más. Lo mismo ocurre con las filigranas plateadas: tienen carácter, imponen su pausa.
«Me parece a mí que este egregio señor no contaba con nosotros.
No se le pasó por la cabeza que podíamos entrar en juego.
Una Dedé muy enfadada ni siquiera nos hablaría.
Y Bloss Ñejer, si se enteraba, menos todavía.
Lo hizo tan bien¼: la trama perfecta.
Pero aquí estamos: primero yo.
Y voy a contarlo todo-todo.
Una verdad accesible.
Mi verdad».
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«Estoy sola.
Odio Barcelona.
Estoy sola».
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«Gruñidos,
gorjeos,
silencio».
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Una filigrana larga (9semanas) y dos cortas (DdRita). Estas dos novelas son minimalistas, esteticistas, vanguardistas. Apuestan por una poética directa, pura, rotunda.
Cuando se escribe a golpe de pensamiento, cuando se escribe lo que se piensa sin engalanarlo, cuando la literatura es un estado de ánimo, cuando la amargura (sorda) se traduce en ironía (sutil), cuando se escribe a golpe de sentimiento.
Surgen textos como estos:
«Sólo se oye el crepitar de los neones. A veces una tímida conversación telefónica. Pasos de alguien que va o de alguien que viene. Al lavabo, a la máquina del café, a una reunión.
Bostezos.
Aquí trabajo ocho horas al día, cinco días a la semana, cuarenta horas semanales.
Enero, febrero, marzo.
Archivando facturas».
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«Asiento con disgusto. Mi madre siempre consigue que me sienta mal (y asienta peor). Lo que digo, ya escribo como el tipo ese. Empiezo a pensar que estoy robándole el estilo (es-ti-la-zo). Porque él no tiene ninguna posibilidad… ¡Ladrona! Y pensar que nosotros (nos) somos la crema-cremita (cremosa) de la sociedad. Los dioses del nepotismo. Panza satisfecha y sonrisa jactanciosa. Movemos los hilos: ¡danzad, marionetas!».

5
Ahora mismo no sé cuántas palabras compuestas-originales utilizan otras poéticas. En estas dos novelas abundan. En DdRita he encontrado siete. 9semanas contiene bastantes más, pero transcribiré otras siete.
1: Él apenas habla. Hombre-silencio
2: Abandonan la casa. Silencio-amenaza.
3: Sigo con mi trabajo-bostezo.
4: Un teléfono blanco-roñoso.
5: Pero no abruma con música-taladro.
6: Un gesto siéntese-aquí.
7: Avanza a grandes zancadas. Zancadas-grulla.
1: La primera vez te quedas descolocado-avergonzado.
2: Me mira con cierta dureza y señala mi libreta-diario.
3: Un obrero-cervecero.
4: La cajita-cenicero en medio.
5: Las mesas de la acera-terraza.
6: Lobas esteparias buscando al hombre-chollo.
7: Algo casi-caducado.
Me gustan estas palabras compuestas. Me gusta su precisión. Todos sabemos lo que es un teléfono blanco-roñoso. O un hombre-chollo. Definitivamente, siento que el guion unidor emite ironía-amable.
Qué extraña sensación... Es como si ambas obras compartieran esencia. Una naturaleza que cada autor ha canalizado a su manera. Considero... (...) Ahí me he quedado diez minutos, tal vez veinte. Considerando. Luego he hojeado mis últimas obras.
Ahora pienso que el título de la novela de Mariano Veloy encierra un presagio: Después de Rita no habrá retorno, al autor le será imposible volver, la vieja canción ya no le interesará. Después de 9semanas, lo mismo.
«Para mí, esto de seguir a la gente es pan comido: cuando era una adolescente lo hacía por diversión: elegía a un chico solitario y me iba tras él: ¡lo que vieron mis ojos!...», dice Dedé en 9semanas.
«Pero si persiste, por poco que ponga a prueba nuestra paciencia, entonces: nos aburrimos», dice Nino en DdRita.
«Pero qué gracioso es este Églex. Graciosísimo».
«Tiene la piel blanca. Blanquísima».
Por un lado están los detalles: la puntuación plateada (como esos dos puntos de arriba) o los sufijos plateados (como esos aumentativos de arriba); y por otro, la prosa cruda y clara, el tono, la rotundidad.
Cuando ahora leo mis viejos textos inéditos, entiendo que mi percepción de la Literatura ha cambiado. No sé qué haré con ellos, supongo que el supuesto editor tendrá algo que decir, pero de aquí en adelante no veo otro camino que no sea:
ampliar la poética plateada,
ampliar sus horizontes


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