Hará menos de un año que descubrí por casualidad
la novela 2222, de P. L. Salvador.
Poco después, la editorial Pez de Plata tuvo el
acierto de lanzar 7777, una obra que incluye el 2222 original
y sus continuaciones, 4444 y 7777,
en un único volumen.
¿Necesitaba 2222 una
continuación?
Sí y no.
Para mí, 2222 es
perfecta en sí misma, funciona de manera autónoma. Es un primer relato, o
novela corta, maravillosa. Te invito a visitar mi reseña original en el enlace
de más arriba.
Pero lo cierto
es que 2222 admitía mucho más y es una alegría disponer
de esta versión extendida.
La
continuación que ha planteado P. L. Salvador es buena. Si el primer relato
transcurre en el año futuro 2222, ahora sube la apuesta para relatar los
sucesos que ocurren mucho después, primero en el año 4444 y, finalmente, en
7772. No es una errata, he dicho bien: los sucesos del último tercio de la
historia ocurren antes de llegar a esa fecha con forma de póker que todos
esperan (y el lector también), pero casi es lo de menos: la sombra del cercano
7777 está tan presente que se hace tangible. Así, estamos ante un libro de
ciencia ficción altamente especulativo, que avanza a un futuro muy lejano y
que, sin embargo, se siente muy cerca. Porque el libro habla de lo más próximo
que tenemos las personas, ¿y qué hay más cerca que lo que llevamos metido
dentro? Dentro del corazón, o dentro de la cabeza. Lo cerebral y lo cardial. De
eso va 7777. Y de cómo, en esencia, lo interno lo define
nuestra relación (tan necesaria) con las personas que queremos.
Cuando
leí 2222, no pude evitar pensar que la fecha era más que un
mero indicador de futuro, más que un juego curioso de números. Interpreté que
tantos doses se debían a la importancia de las parejas en la obra. Ahora, en su
continuación, diría que el concepto se sigue desarrollando, pero toman más
fuerza las parejas madre-hija. Y este concepto es, para mí, el que hace
que 7777 sea una obra más completa. Si en el primer
relato se centraba en las parejas hombre-mujer, los siguientes se centran más
en las materno filiales (y paterno filiales), completando así un conjunto
coherente en ambas coordenadas. En resumen, diría que 2222 se
centra en las parejas, 4444 en las relaciones madre-hija y
que 7777 procura cuadrar por fin toda la ecuación en ambas
dimensiones.
De nuevo me queda una reseña
extraña: sé que no estoy explicando de qué va el libro. No importa. Te lo
recomiendo, eso es todo. Te lo recomiendo de forma sincera, es una lectura
diferente, hipnótica, escrita con un estilo reconocible, fuerte y estético que
lo hace muy especial.
La
edición que ha creado la editorial Pez de Plata es preciosa. Acierta no solo en
los elementos habituales de su Colección Narrativa Pez de Plata (solapas
anchas, portadillas ilustradas a toda página, tarjeta, marcapáginas…) sino que
aporta dos cosas esenciales para disfrutar más aún de la obra. Al inicio,
incluye un listado de personajes. La narración es directa. Los personajes se
introducen rápido y sus nombres son inventados, en muchos casos tan solo
monosílabos, y disponer de todos a golpe de vista puede ayudar. También se
agradece el glosario de autorismos de las páginas finales. Los autorismos
juegan bien en la obra, acentúan el efecto de ciencia ficción, aunque en mi
opinión hubieran funcionado igual de bien en menor número (¡hay más de 100!).
Estoy seguro
de que 7777 será una de esas lecturas que no olvidaré,
que mantendrá su magia en mi memoria lectora, un puesto propio y singular.
Algunos libros se disfrutan mucho en el momento, pero luego se diluyen. Este,
por muchas razones, es de los que persisten.

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